jueves, 23 de abril de 2009

TU

Pasa el tiempo y cada día me siento más débil, sin fuerza, ni ganas de seguir adelante. Pero aquí sigo.
Parece que la vida te puso en mi camino y yo no sé como apartar esta piedra que me impide avanzar. No sé siquiera si la piedra eres tú o soy yo.
El mundo sigue un camino sin sentido. No avanza tampoco. Se detiene en horrores y tragedias y, en algún punto, imagino que alguien será feliz. Supongo que hace tiempo, yo también soñé con ser feliz.
Entonces pensaba que la alegría se encontraba en las pequeñas cosas. Los momentos simples y frescos que hacían la existencia soportable.
Hoy ya no encuentro esos momentos. La vida se hace insoportable y sigo esperándote.
Cálida, amorosa y esquiva, como a una amante, que todavía no quiere venir al encuentro.
Me gustaría ir a buscarte, pero no. El tiempo es tuyo, y tú decides. Si yo decidiera sería un desastre.
Habría un cataclismo, y los que me rodean sufrirían. En esta guerra no va a haber daños colaterales.
Pero yo sueño contigo, nadie me lo puede impedir.
Sé que el día que te alcance, me colmarás. Habrá terminado la farsa. Podré respirar. El último suspiro será eterno.
Y tú serás para siempre.

3 comentarios:

Andrés Glez. Déniz dijo...

Esto es un poema en prosa poética que gana mucho sin los tres últimos renglones. Me siento identificado con la tristeza y el absurdo del curso del mundo, pero no con que alguien venga a resolverlo sólo para mí. Me parece una esperanza vana y egoísta.

amparo jimenez dijo...

Gracias por tu comentario Andrés, pero creo que como este poema es muy, muy personal, nadie entiende muy bien a qué me refiero, pero te puedo asegurar que lo que espero no es una persona, ni un amor, ni siquiera una esperanza, el algo mucho más liberador, algo que me quitará el sufrimiento para siempre y que yo no buscaré, pero que espero ansiosa algunas veces.

Alanita dijo...

Muy bello tu poema